Nada de lo que sucede se olvida jamás, aunque tú no puedas recordarlo.
"El viaje de Chihiro"
La luz de la calle dibuja mi rabia en el aire de mi habitación. Putas con labios cosidos corretean por los pasillos cantando mentiras siniestras que les pudren por dentro. Sus ojos son como afilados cuchillos dispuestos a arañar corazones saciados de verdadera felicidad. Me prohiben hablar, me prohiben mirar, me prohiben sentir, pero no importa, porque puedo percivir con malicia como sus enfermizas palabras les corrompen el alma. Sus mentes están demasiado podridas para pensar por sí mismas, son víctimas de una televisión que les amordaza con estereotipos que venden corazones puros por una miseria. Su sangre envenenada sabe a la muerte que no pueden sentir, y su escudo, palabras incoherentes y absurdas que tan solo provocan puñaladas a sí mismos, no sirven para nada, porque al final siempre se vuelven en su contra. Ignorantes que suplican amargura y sufrimiento. Todas luchan por ser diferentes cuando desean conseguirlo siendo igual que las demás. Me ordenan que admire su belleza y simpatía, a punto de estallar en miles de suicidios incomprendidos, pero cuando las miro, no puedo ver más que tristeza y resentimiento en un mundo que ha dado por perdido su lucha por falta de fuerza. ¡Callaos! ¿No os dais cuenta? Decís lo que os han puesto en la boca. No pensáis, no decís, no comprendeis. Estúpidas muñequitas vacías que no sirven para nada. Moriréis ahogadas en vuestras mentiras.
Una vez desperté y tu esmero hizo que
mis sueños permaneciesen sobre mi roto corazón después de que mis
ojos palpasen la realidad. Unas cuantas palabras inaudibles y
pestañeos lentos, para poder sentir una vez más la autenticidad de
este momento. Es tan sencillo de entender y sin embargo, tan
complicado de describir. Rebotan mis sentidos contra las maliciosas
pesadillas que se alejan en nuestra compartida soledad. Un escalofrío
congela mi respiración y acurrucada a tu lado oigo los latidos de tu
corazón. Siento que puedo capturar el mundo entero en mi mano y
retenerlo para siempre. La cabeza me da miles de vueltas mientras
escucho su voz, como un leve suspiro de sinceridad en un desierto de
mentiras. Parece que cada paso que he dado ha sido para llegar a este
preciso instante, en el cual puedo sentirme anestesiada de una
felicidad prohibida.
Corro deprisa sin detenerme a observar el cluel rastro que ha dejado la realidad bajo este húmedo suelo. Necesito respirar, pero no puedo parar. Ahora no. Sin rumbo fijo, busco el lugar donde las palabras de decepción enterraron mis sueños. No veo nada, todo lo que ocurre a mi al rededor es una difusa neblina que no me deja apreciar los matices de la despiadada soledad. Sin embargo, yo sigo arañándome mis desnudos pies en esta tormenta de confusión y frío sin detenerme. Un día se me escapó un sueño, pero esta vez, no puedo parar hasta encontrar otro camino para alcanzarlo y retenerlo en el hueco que ha dejado el corazón entre mis costillas. Lo que menos me importa es perderme, ya que, sé que siempre permaneceré perdida si ni siquiera lo intento. Continuo corriendo, desapareciendo en esta espesa niebla, sin temor a encontrar terribles monstruos que me retengan. Mis piernas tiemblan y ya no me siento a salvo. Todo es cada vez más oscuro e inquietante. Tengo mucho miedo. "No te rindas. Por favor, ahora no te rindas. Te lo ruego."