La calle se va tiñendo cada vez más de gris por cada paso que mi estúpida mente decide regalarme. Miro hacia mi difuso mundo y lo encuentro todo muy ridículo. Como si el hedor a gasolina que desprende cada sucia chaqueta de la gente con el que me tropiezo fuese capaz de envenenarles a todos con gilipolleces que solo sirven para volverlos ciegos y poder controlarlos a su antojo. La suciedad de la calle se adentra en mis venas incontrolable construyendo un gran muro ante mis perdidos ojos, separándonos a mí y al asqueroso mundo real de un bofetón. No estoy perdido, solo creo que no existe ningún camino a seguir. Mis pies van cada vez más rápidos, intentando que las falsas disculpas y el secreto sarcasmo no lleguen nunca más a mis oídos. A mi al rededor hay un gran olor a incomprensión y a mentes rotas. ¿En serio soy yo el único que lo ve todo tan claro?
jueves, 17 de mayo de 2012
Abriendo mis ojos...
La calle se va tiñendo cada vez más de gris por cada paso que mi estúpida mente decide regalarme. Miro hacia mi difuso mundo y lo encuentro todo muy ridículo. Como si el hedor a gasolina que desprende cada sucia chaqueta de la gente con el que me tropiezo fuese capaz de envenenarles a todos con gilipolleces que solo sirven para volverlos ciegos y poder controlarlos a su antojo. La suciedad de la calle se adentra en mis venas incontrolable construyendo un gran muro ante mis perdidos ojos, separándonos a mí y al asqueroso mundo real de un bofetón. No estoy perdido, solo creo que no existe ningún camino a seguir. Mis pies van cada vez más rápidos, intentando que las falsas disculpas y el secreto sarcasmo no lleguen nunca más a mis oídos. A mi al rededor hay un gran olor a incomprensión y a mentes rotas. ¿En serio soy yo el único que lo ve todo tan claro?
No hay comentarios:
Publicar un comentario